Skip navigation

Tag Archives: soledad

Me sumerjo cada día en aire matutino. Los pulmones se vuelven a hinchar. El corazón vuelve a latir. Las neuronas vuelven a sinapsiar. La maquinaria vuelve a funcionar.

Participo cada día en la fabricación de hebras de telaraña dentro de esa burbuja de aire. Lazos sociales de irrisorio grosor. Interacciono siguiendo esos patrones hasta que algunos se rompan. Entonces vuelvo a crearlos buscando otro lugar alternativo, anclándolos en otro tipo diferente de emociones y valores, esperando que esta vez aguanten un poco más.

Al final, cuando el agotamiento es extremo, cuando siento que me voy a ahogar después de estar tanto tiempo allí sumergido, vuelvo a sacar la cabeza a la realidad en una bocanada de nada que hace que mis pulmones, mi corazón y todas y cada una de mis neuronas vuelvan a estar quietas, paradas, aletargadas en un silencio hibernante.

Ubicado en esa realidad vacua, inerte, me siento de nuevo como en casa.

Es mi casa.

Mi realidad íntima, caliente, suave y laxa.
Lejos de la realidad de todos los que componen ese complicado e incomprensivo entramado.
Lejos de lo tangible, de lo abrupto y lo grotesco.
Lejos de mundanales temas.
En mi íntima utopía, con mis puntos de vista como verdades tranquilizadoras, con mis héroes y mis villanos. Con mis emociones y conmociones.

Solo.

—————-
Now playing: Explosions In The Sky – Six Days At The Bottom Of The Ocean
via FoxyTunes

La puerta se cierra con un golpe sordo, seco. Los destellos que juguetean entre las sombras me molestan en los ojos. Hoy es un día de decorado, un día tramposo. El sol brilla como brilla la luz de una alta farola: sin calor.

Hoy es un rastrero día soleado para un viento helado.

Me arrebujo bien, respirando sólo por la nariz, que se va quedando poco a poco sin sensibilidad.

La soledad es infinita.

Yo, caminando. Uno más entre cientos de abrigos andantes. Nadie excepcional, nadie especial, sólo uno más. Mis problemas no son originales. Mis vivencias no son extraordinarias. Todo el mundo ha vivido mis buenas experiencias mejor que yo y mis malos tragos peor que yo.

Todo el mundo tiene algo más que añadir a lo mío.

Todo el mundo tiene algo mejor que contar.

Y me quedo sin qué decir. Me siento ridículo.

¿Qué hago yo hablando entonces?