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Tag Archives: ilusión

Mastico una rosquilla. Despacio. Lentamente.
La dulzura se extiende por mi boca y baja ligeramente por mi garganta.
Luego pienso en qué hará esa persona como yo en la otra parte del mundo.
Yo miro las hojas verdes de los árboles de mi jardín. Olfateo el aire: hierba y mar. La luz ilumina mis mejillas y mis ojos entrecerrados. El sol calienta mi espalda. ¿Sentirá esa persona lo mismo ante su propio paisaje? ¿Concebirá su realidad cotidiana como yo concibo la mía?
¿Se preguntará como yo si alguien piensa lo mismo que él o ella en ese momento?
¿Querría, tal vez, cambiarse por un segundo los ojos conmigo para ver, sentir lo mismo que yo, percibir esta experiencia de unos pocos años de vida en este lugar?

Hola:

En principio, sólo diré que es un traslado a otro país. No es un viaje, porque eso se vincula más con el turismo. No es turismo lo que pido, es vivir allí. Meterme de lleno en su cultura. Ser un extranjero, pero uno más.

¿Desde cuando? Desde hace años. Siempre me llamó la atención. Si bien antes lo veía como algo curioso, de un día para otro (literalmente) una necesidad imperiosa me atenazó el corazón: debía ir allí. Tenía que ir allí. Dormí, y al día siguiente sólo pensaba en irme allá. Durante días me dormía esperando que esa necesidad se desvaneciese pero al contrario, se fue haciendo cada vez más fuerte. Y esos días se convirtieron en una semana y algo, que se me hizo un infierno. Lloré. Lloré desconsolado mientras me preguntaba qué me pasaba, qué hacía y porqué. Lloré después de años sin hacerlo y sin tener la necesidad.

Lo hablé con la persona que debía (aunque tal vez en un momento no muy adecuado) y eso me salvó de internarme voluntariamente en un manicomio. Y esa persona, en contra de lo que pensaba, me apoyó. Yo, que le contaba toda esa locura entre lágrimas, paré de repente de sollozar. Una agua tibia bañó mi interior desde la garganta hasta el diafragma, limpiando todo los nudos, dolores y agarrotamientos. Era paz y tranquilidad. ¿Que quería hacerlo?, pues hazlo. Así de sencillo. Así de tranquilizador.
Muchas gracias. Muchísimas gracias a ti.

Ahora ya estoy mejor. De vez en cuando tengo algún día en el que la impaciencia me corroe y el llanto asoma. En esos momentos recuerdo que si quiero hacerlo, puedo, ya que tengo posibilidades y medios para ello. Y no estoy parado: ya he comenzado este largo (para mí infinito) camino de al menos dos años.

Estoy expectante. No sé qué pasará. No sé si durante este tiempo futuro todos los pasos que tengo previsto dar para poder realizar mi Proyecto se realizarán sin problemas. No sé si seré capaz de superarlos. No sé si, de la misma forma que vinieron estas ansias, se marcharán. No sé si al final serán tres, cinco, ocho o diez años. No sé si, en el caso de que llegue allí será lo que yo creía, si me echaré las manos a la cabeza preguntándome en qué diablos estaría pensando cuando planeé esto, cómo había malgastado esos años de esa forma. No sé ni porque me siento así. No sé cual es la razón exacta que me desazona de tal forma.

Sólo sé que tengo que ir.

Espero que lo entendáis.

Atentamente,

Yo