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Tag Archives: desamor

Después de todo, me quedé a su lado, en silencio, justo detrás de su hombro. Justo donde limita el campo de visión del rabillo del ojo.

Es hermoso verla llorar. Es una fotografía tan bonita que sus esquinas entran como cuatro cuchillas y te rajan el cerebro, el corazón, el estómago y el alma destrozándote por completo. Esa sensación es tan intensa y real que no puedes dejar de mirarla para no hacer que se termine. Ternura. Compasión. Da igual cómo lo llame, pero el impulso es el de abalanzarme a abrazarla y consolarla, pero no puedo. No debo. Se lo merece, pero no debo. Se merece más que lo que le pudiera dar. Más que el doble. Se merece todo, menos a mí. Eso sería condenarla, porque al final acabaría pensando en otra. En “esa” otra: mi amor de siempre, mi platónico tornado real. Ella me quiere y yo…
Es tan buena chica que se lo merece todo… pero todo lo mejor, lo que me excluye.

Así, ella llorando precisamente al lado del mar, intento alejarme corriendo, como lo intenta ahora el sol rojizo al entrar en la fría agua del horizonte y, como él, sin conseguirlo. Lo único que logro es dar dos pasos hacia atrás como si hubiera aprendido hace dos minutos a andar.

-… sabes que nunca te dejaré de lado…
-¡¡Vete de una vez!! ¡Te están esperando!

Ahora sí, me doy media vuelta y corro en dirección contraria. Corro dejando atrás destellos acuosos de mí resbalando por mis mejillas. Dejo atrás una promesa de amor y fidelidad eternas por lo que tal vez sea una ilusión. Cierro definitivamente una puerta para entrar definitivamente en otra. No es bueno dejar ambas abiertas: hay corriente y hace frío.

La dejo atrás.

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Un día

el viento me tocó en el hombro

y fui viento.

 

Corrí por calles vacías,

Aullé en las esquinas

y jugué con hojas secas.

 

Entonces me bañé en olas

Olas de la mañanera brisa marina

Y fui brisa.

 

Paseé por las noches

Entre muelles y rompeolas,

Me deslicé por debajo de chaquetas

y, con delicadeza,

Puse los pelos de punta a los enamorados.

 

Entonces alguien habló bajito

De forma cariñosa

Y fui susurro.

 

Me descolgué de un lado para otro

De boca a oído

Riéndome a menudo

Tras ser oído sin vocalizar.

 

Entonces alguien susurró

“¿Me quieres?”

Pero nadie respondió

Sólo alguien suspiró

 

Y fui aliento

 

Y fui algo por mí mismo

 

Fui “…no”

 

Y lloré.