Skip navigation


Es como un engranaje roto que tintina por todo el interior de una carcasa. El aparato sigue funcionando aunque a veces patine. Solo está ese molesto ruido que golpea una y otra vez los oídos, retumbando con eco sordo. Podría abrir la máquina y con dos simples dedos coger el engranaje.

Lo que tintina en mi cabeza creo que es más como una canica. Una pesada bola de metal pulido negro. Con dos dedos me bastaría. Pero no, no es extirpable. La bola esa se reabsorbe con el tiempo.

¡Los cojones! ¿Dejar pasar el tiempo? El tiempo, ¡ja! El tiempo no existe. “Dejar pasar el tiempo”. Se supone que precisamente se necesita tiempo para aprender a dejar pasar el tiempo. ¿Y mientras?

Otro día. Otra tarde. Otra misma puta mierda.

El tiempo no cambia nada. Quienes cambiamos somos nosotros. Y este cambio es agonizante.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: