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Un día de hastío.

Un día cómo tantos otros en el que los músculos están envasados al vacío. La atención dura lo que el ‘blop’ de un frasco de mayonesa al abrirse. Cuando hay silencio, mi cerebro ruge de ideas desperdigadas, tarareos de canciones y la aparición aleatoria dentro de esa maraña de las pregunta ¿qué me está pasando para que mi mente ruja? o ¿qué hago dejando que mi cerebro ruja?.

Es una pesadez y un cansancio que son viejos enemigos, que me llevan por unas tan viejas como conocidas sendas. Sendas de razonamiento repetitivo, en los que pienso en lo mismo sobre las mismas cosas, donde intento distraerme de la misma forma para terminar sucumbiendo a esa misma rutina inevitable para llegar a la misma conclusión de siempre: ‘ya se me pasará’.

 

Y es verdad, siempre se me pasa. Hasta que vuelve.

One Comment

  1. Me gusta, me encanta, me parece genial “Causa de una desaparición”. Y me revienta eso de que el cursor desaparezca. Continúo “trasteando” (jejeje) por tu blog si el cursor me lo permite.


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