“Quiero esto, y esto, y esto…. hummmm esto no. Aquello de allí sí, dámelo para que lo vea… vaya, era más bonito de lejos, déjalo donde estaba. ¿Esto es muy caro? ¿Sí? Entonces lo quiero también… Tome la Visa Oro, cárguemelo todo ahí.
Venga, vámonos”
La persona salió seguida de un séquito del maloliente establecimiento.
“Me encanta esta tienda, es todo tan exclusivo…”
Reflejado en los cristales tintados de la limusina se reflejaba el nombre de la tienda:
Oredetrev Lapicinum