Un segundo de paz vaporosa me envuelve durante minutos, que a su vez dan paso a horas, días y semanas. Un segundo en el que me dejo llevar por el vuelo natural de esa gasa, y floto elevándome hacia el cielo, describiendo vacilantes círculos sobre corrientes de aire caliente que se desplazan arremolinándose.
Un segundo en el que lo veo todo desde arriba y constato lo que suponía: que sólo es eso lo que veo, nada más que eso, que desde arriba es tan tan pequeño y cuando formas parte de él es enorme, te atrapa con sus brazos y te engulle con su babeante boca.
Pero desde lejos, desde fuera, desde arriba, ese monstruo es tan insignificante, tan vacío…
Desde esta nueva perspectiva puedo ver qué es lo que hay realmente: mi mundo formado por mi paz y yo. Y, si yo quiero, ese ser tan sobado, manoseado, tratado y reanalizado mil veces que es el mundo.
Y en un segundo, todo es bienestar.
Un Comentario
Quizás no entiendas mi comentario, quizás no entienda yo tu post, pero el sentido que le doy a las cosas es que… es vital girar en el círculo….